Los lunes nunca son fáciles. Si encima no has parado el fin de semana y a pesar de ser Fallas estás trabajando… ya es demasiado. A la oficina llega un ruido de gente y petardos por la calle que apenas te deja concentrarte, la única solución es ponerse los auriculares y escuchar algo de música tranquila.
Malasaña es un barrio que por momentos se me antoja tremendamente parecido a El Carmen. Calles estrechas y adoquinadas, edificios antiguos, plazas diáfanas con terrazas llenas de gente, graffitis por todos lados, personas con apariencia un poco atípica y en general ambiente hipsteriano-alternativo-cutre-moderno.
Muy chulo si lo que buscas es algo nuevo cada día y no llevar una vida demasiado convencional.









