Grandes ideas, que luego no lo son tanto

No os ha pasado nunca tener una idea genial y luego darte cuenta de que ya se le ocurrió a alguien antes que a ti?

Normalmente las ideas surgen a partir de necesidad en nuestra vida diaria o en momento puntuales. Es en eso momentos cuando eres consciente de lo realmente útil que podría ser una herramienta, aplicación o algún tipo de metodología.

La semana pasada mientras disfrutaba entre amigos de mis vacaciones nos surgió la duda de qué comer ese día. Teniamos unos cuantos ingredientes disponibles pero no sabíamos qué cocinar y fue cuando se me ocurrió la idea de una aplicación de cocina que a partir de una lista de ingredientes que tu marcas como disponibles, te ofrece una lista de recetas que puedes realizar, te ofrece las cantidades en función del número de comensales, te guía paso a paso, etc.

Pensaba que tenía una idea genial, cómo no se le ha podido ocurrir antes a nadie? Pues efectivamente sí se le podía haber ocurrido antes a alguien, de hecho se le había ocurrido a más de una persona puesto que una búsqueda rápida en internet me permitió encontrar varias aplicaciones de este estilo.

Algunas veces puede ser un poco desesperante pensar que no eres capaz de dar una idea innovadora, que tu ingenio no puede ir más allá de lo que ya han ido otras, pero hay que perserverar. Las ideas surgen a borbotones, como un géiser que nunca avisa, solo hay que estar delante esperando que explosione.

Al igual que esta idea, he tenido algunas otras últimamente pero que no he llevado a la práctica. Quizá por lo acotado del público que podrían tener o por los proyectos que ya llevo en rueda y que siempre están en peligro que quedarse sin terminar si empiezo uno nuevo.

Sea como fuere, aquí estoy sentando, esperando que salte la chispa de la próxima gran idea.

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